
CRÓNICAS
DEL HOMENAJE A EDUARDO FERRO
(Lo ocurrido el 3 de Diciembre de 2004, en la Universidad de Palermo)
Escribe: Siulnas
(Periódico Democacia-Morón)
Homenaje del Museo de la Caricatura Severo Vaccaro a Eduardo
Ferro:
un dibujante para varias generaciones.
El pasado viernes 3 de diciembre a las 19 horas, el auditorio de la Universidad
de Palermo, en el 6º piso del edificio ubicado en Mario Bravo 1050 de
la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, estaba colmado de un público
muy especial: alrededor de 250 personas entre dibujantes veteranos, "intermedios"
y noveles; guionistas, periodistas y escritores se habían congregado
allí, convocados por el Museo de la Caricatura Severo Vaccaro -organizador
del evento- para homenajear a un colega en el humor gráfico.
El dibujante en cuestión es nada menos que Eduardo Ferro, creador de
personajes como Aserrín y Pan Rallado, Don Pitazo, Pepe Boleto, Ñangapirí,
El buzo Chapaleo, Cara de Angel, Bólido, Lisandro, Tara Service, Pandora,
Langostino el navegante independiente, Manotazo flor de arquero, Cacho Pan,
Alevino, Yirólamo corresponsal
Tuve el privilegio de participar en este homenaje desde la mesa conducida
por Julio Lagos; nadie más indicado que él, organizador en 1975
en los salones de YPF cuando todavía esta era la sigla de Yacimientos
Petrolíferos Fiscales, de una exposición de humoristas veteranos,
en la que por supuesto, estaba incluido Ferro, quien, si bien no estuvo presente
en algunas exposiciones que organicé localmente (él vive en
el Sur del Gran Buenos Aires y yo en el Oeste) -sí me hizo llegar siempre
sus dibujos-, me envió en 1976 un dibujo que atesoro, de su personaje
Bólido con aspecto de afiebrado, trasladando varios medicamentos y
una jeringa de inyecciones, mientras me dice: "Caro Siulnas
Dios
y yo sabemos cuánto me duelen estas repetidas ausencias de tus fiestas
Hoy tampoco voy a estar
Es decir, físicamente; porque mi corazón
enterito te lo mando en esta
¡Siulnas no moriré aún!
!Viviré los años suficientes para asistir a la inauguración
de tu estatua en Morón!"
No sé si Ferro habrá imaginado mi estatua al lado de la del
gallo de Morón, pero la vigencia del humor de Ferro es permanente:
los chistes gráficos que me divertían a mí cuando era
un chico de pantalón corto, veinticinco años después
hacían estallar de risa a mi hijo. Y aún hoy cualquiera puede
disfrutarlos, como el que dí a manera de ejemplo durante el acto de
homenaje:
Un albañil sentado a un costado de la obra en construcción,
arma con algunos ladrillos que ha apartado, una pequeña pared sosteniéndola
sobre sus piernas; un compañero le advierte:
-¡Cuidado! ¡Se te va a armar lío si te agarra el capayaz
haciendo trabajos para afuera!
La reunión fue matizada con los aportes de Pelusa Suero, quien prestó
su conrtundente voz para interpretar a los personajes de García Ferré
homenajeando a Ferro, y Ariel Tarico, joven imitador de radio Mitre que trajo
al homenaje, entre otras, las voces de Kirchner, Menem y De la Rúa.
La parte sustancial del acto, ideada en el Museo de la Caricatura, no podía
ser más original: todos los dibujantes -jóvenes y consagrados-
redibujaron las 15 primeras páginas de Langostino, sobre el guión
original de Ferro (publicadas en "Patoruzito" entre 1945 y 1946),
haciendo cada uno un cuadrito, a su estilo y de acuerdo a su técnica,
armándose después la secuencia correspondiente. La convocatoria
abarcó a 240 dibujantes, entre los que figura Argüelles -y esto
lo resalto a título personal- quien se acercó a señalarme
que hace 30 años, en mi revista "Humorón" se publicó
su primer dibujo que él me había enviado por correo.
En esto del envío de colaboraciones por correo (lástima que
ahora que hay internet, casi no hay revistas que las reciban), Ferro también
es un veterano, y considera que el dibujo le rindió frutos tempranamente
porque hacia 1930 ganó muchas veces paricipando en un concurso semanal
de dibujo y otro de coloreado de dibujos que organizaba la revista "Caras
y Caretas"; el primero recompensaba los dibujos publicados con un libro
de la colección Araluce (Clásicos adaptados para los niños),
y el segundo con un vale por valor de 5 pesos para cpomprar en la tienda San
Juan de la calle Piedras.
"¿Qué es lo que queremos lograr con este Homenaje a Ferro?",
recapacitan los organizadores en un volantito (ellos le llaman "volantito"
por el tamaño, pero en el frente aparecen varios personajes de Ferro
y al dorso un muy buen trabajo de Gus con Langostino y una caricatura de Ferro;
¿se le puede llamar "volantito"?): "Concientizar acerca
de la importancia de mantener viva la Memoria entre los jóvenes (y
los grandes), tarea que realizamos desde el Museo de la Caricatura (Para eso
sirven los museos ¿no?). Con una Memoria presente, se pueden evitar
errores cometidos en el pasado."
Este es un nuevo éxito que recompensa el tesón de Marcelo Niño,
César Da Col y Fabián Mezquita, que no entiendo por qué
no estaban en la mesa junto a Ferro, ya que a nadie como a ellos hubiera correspondido
ese privilegio, por ser ellos precisamente, los que forjaron el éxito
de ese merecido reconocimiento.
Los jóvenes consejeros del Museo de la Caricatura Severo Vaccaro -a
quienes se ha sumado ahora Nora Ygounet- ya el 12 de diciembre del año
pasado, habían homenajeado en la sede de la institución que
funciona en el barrio de Constitución, en Lima 1037, al dibujante argentino
(con rango de internacional) Guillermo Mordillo.
Fueron muchos, también entonces, los colegas presentes en aquella reunión
(que rebalsó la capacidad para 80 personas que admite el lugar) destinada
a agasajar a un argentino que había triunfado en muchas partes dfel
mundo, lo que sin duda es un acontecimiento, aunque no deja de ser un acontecimiento
la buena predisposición para el agasajo, de los colegas que han permanecido
en la Argentina, lo cual me parece digno de destacar, si bien lo ideal sería
no tener que destacar estas cosas como poco habituales.
Porque convengamos en que no siempre se dan así las cosas, y Mordillo
lo sabía; de ahí que se mostrara verdaderamente emocionado y
hasta le costara pronunciar unas pocas palabras de agradecimiento, como se
mostró emocionado en la reunión del viernes 3, que lo contó
entre los presentes, al expresarle a Ferro la admiración y el afecto
que siente por él.
Dos importantes homenajes "en vida" -esto hay que destacarlo- porque
como lo ha venido preconizando la escritora y periodista Anamaría Blasetti,
mi gran colaboradora y guionista de La Nena Croniquita, que dibujo semanalmente
para la revista infantil del diario "Crónica" de Buenos Aires,
debemos valorar en toda su importancia el privilegio de contar con estas glorias
vivientes; no está mal homenajear a los fallecidos, pero cuánto
mejor es que el homenajeado pueda disfrutar de ese reconocimiento.
Así lo han entendido los jóvenes consejeros del Museo que ya
están preparando el siguiente homenaje que recaerá en los dibujantes
Guillermo Guerrero (que últimamente se puso de moda por el parecido
de su personaje Lúpin con el presidente Kirchner) y Héctor Mario
Sídoli, dibujantes historietistas que vienen publicando ininterrumpidamente
desde 1966 la revista "Lúpin".
SIULNAS (Oscar Vázquez Lucio)