logotipo

img_google
MUSEO DE LA CARICATURA SEVERO VACCARO
Lima 1037 (Código Postal 1073) - Buenos Aires, Capital Federal - ARGENTINA Esperamos sus sugerencias y comentarios vía e-mail:
severovaccaro@yahoo.com
Teléfonos: (54-11) 4304-6497 (Jueves y Viernes de 17 a 20 hs)
(54-11) 4276-4802 (en otros horarios)

-PRINCIPAL-


-INTRODUCCIÓN -


-EL EMBLEMA-


-ALGUNAS OBRAS-
-DEL MUSEO-


-LISTADO DE-
-EXPOSITORES-


-NOTA SOBRE-
-LA REAPERTURA-
-DICIEMBRE 2002-


-AGRADECIMIENTOS-


-STAFF-
-del MUSEO-

HISTORIA DEL MUSEO:
-Severo Vaccaro-

En un boceto trazado por el caricaturista de "Caras y Caretas", Manuel Mayol, sin "pretensiones de que se le exhiba", sino únicamente para "mostrar a un amigo", ha escrito: "Conocí por incidencia, hace muchos, muchos años, a un pequeñuelo, a un chico que vendía periódicos. Me fijé en él por la insistencia en repetir su nombre los compañeros: le llamaban Vaccaro. Aparentemente era igual a los demás; la única particularidad consistía en que su nombre sonaba con preferencia, y el de los otros seguía en el silencio. Más tarde, en el oficio de prensa que tuve que ejercer para vivir, el nombre de Vaccaro seguía sonando insistentemente, pero ya destacado como jefe de grupo, con cierta jerarquía que los demás voluntariamente le reconocían. Allí había positivamente el germen de un caudillo..."




Efectivamente con los años, Severo Vaccaro fundó imprentas y organizó empresas periodísticas gráficas, y a él se debe uno de los primeros periódicos gráficos con que contó Buenos Aires: Los Sucesos Ilustrados. Su posición como periodista se refleja en una de sus reflexiones: "Incongruencias: ¿Cómo es posible que se editen diarios controlados por el gobierno, si la existencia del periodismo es para controlar al gobierno?...". El cofundador del Aeroclub Argentino y de la editorial Cultura Argentina era un hombre de empresa "pero con el alma llena de agradecimientos", según señalara Arturo Capdevila, y entre sus rasgos muy comentados figuraron la impresión de 100.000 ejemplares de El Carácter, de Smiles, que mandó distribuir gratuitamente entre los colegiales de todo el país, y la entrega espontánea de una combinación premiada con la grande de la Lotería Nacional a un comprador que no había pasado por su agencia a retirarla y ni siquiera conocía el número del billete que se le había guardado. Al poner bajo su advocación el Museo de la Caricatura, como un homenaje fraternal, su hermano Vicente debe haberlo impulsado a volver a decir desde ese más allá del que Severo nunca dudó:
"Me agrada ser justo. Yo me río de medio mundo porque me consta que medio mundo se ríe de mí".


...
-Vicente Vaccaro-


Al parecer, la idea de fundar un museo de la caricatura le nació al doctor Vicente Vaccaro – si viviera, no nos perdonaría lo de "doctor"-, por disponer de unos cuantos originales de Caras y Caretas. Pero habiendo sido testigo de su constante actividad en busca de caricaturistas cuyas obras no figuraban en su original e invalorable patrimonio, cabe suponer que sin aquellos dibujos de la vieja publicación fundada por José S. Alvarez, la idea del museo le hubiera surgido de todos modos. Porque Don Vicente era un verdadero sabueso cuando se trataba de localizar caricaturas, y estaba constantemente atento a los anuncios en las carteleras de exposiciones, por si en alguna de éstas se filtraba la palabra "humor" o "caricatura". Cuando un caricaturista era localizado de esta manera e invitado a conocer el museo dedicado a su especialidad, se encontraba con la sorpresa de estar "fichado", como si hubiera intervenido Interpol, aunque solo en el rubro dibujo; y junto a su ficha se hallaban todos los recortes periodísticos que mencionaban su reciente exposición, con una prolijidad que a menudo envidiaba el mismo autor. El visitante que trataba por primera vez con este químico, al que atraía tanto la botánica que llegó a formar herbarios prolijamente clasificados, no podía dejar de mirarlo con extrañeza cuando Vicente Vaccaro se presentaba como el "capataz" del museo o "presidente anticonstitucionalísimo del Consejo Supremisísimo de caricaturistas y caricaturizados". Pero seguramente lo hubiera mirado con más extrañeza de haberse enterado que, aplicando sus propias ideas sociales, todo el beneficio que producía la Casa Vaccaro se repartía entre sus empleados, a quienes dejó establecimiento en su testamento. En cuanto al mayor de sus bienes, el Museo de la Caricatura "Severo Vaccaro", dejó instrucciones muy precisas a su albacea y sobrino Victorino Greco Vaccaro.


...
-Victorino Greco Vaccaro-


No resultó fácil ser el sobrino de un filántropo; menos aún, ser su albacea. A Victorino Greco Vaccaro le tocó ser ambas cosas; en realidad, parece que se desenvolvió tan bien en el primer caso, que su propio tío –con quien había trabajado en su laboratorio particular como discípulo, ayudante y colaborador- lo eligió albacea, convencido de que Victorino no iba a descansar hasta haber cumplido sus deseos como testador. Esa ha sido, nada más –y nada menos- la última misión de Victorino Greco, quien mantuvo el patrimonio del legado hasta poder dar cumplimiento a la idea de su tío Vicente, en el sentido de asegurar un lugar permanente a esta colección de la cultura humorística argentina, reunida en vida por el "capataz", gracias a la generosidad de los autores, en algunos casos, y de los propios caricaturizados, en otros. Victorino Greco Vaccaro, cuya tesis al recibirse de doctor en bioquímica contó con el padrinazgo de Bernardo Houssay, repartió sus últimos años entre el trabajo constructivo y honesto, una familia modelo y el gran museo imaginado por su tío. Gracias a su dedicación, el Museo de la Caricatura "Severo Vaccaro" hoy puede exhibir con orgullo su colección –la colección legada por Vicente Vaccaro- que, al decir de los expertos y especialistas, es una de las más importantes del mundo por su número y calidad pictórica y expresiva. La Fundación Museo de la Caricatura "Severo Vaccaro" no ha querido asumir la responsabilidad de este importante legado sin antes evocar a tres figuras que en una u otra forma tanto tuvieron que ver en la concreción de este museo que, así como la ciudad de Gabrovo se postula a sí misma capital del humor del mundo, podría permitirnos –parafraseando la letra del tango con que la homenajeó Gardel- identificar nuestra ciudad como
"Buenos Aires, la reina de la Caricatura...".

¿Querés tomar clases
de dibujo?

CLICKEÁ AQUÍ

El sitio web del
Homenaje a Mordillo

...
¡Y no te pierdas el
Museo Itinerante de
Humoristas Gráficos e
Ilustradores Argentinos
!