Fernando Roberto Cao

Además de las precisas caricaturas de "El Cid Campeador", "Don Quijote" y "Caras y Caretas", José María Cao dejó un hijo a quien parecía pesarle el prestigio que en los medios humorísticos tenía el apellido que llevaba, ya que siempre trató de pasar desapercibido en su profesión de humorista, que compartía con un empleo público.

Pero su talento le permitió hacer hablar en sus chistes gráficos a los buzones, a las
casas, a los zapatos, a la vajilla y a cuanto objeto inanimado existe, lo mismo que a los
pies de ¨Jacinto Piesfelices¨ que publicaba en ¨Leoplan¨en la década del cuarenta,
cuando comenzaba a imponerse su ¨Pepe el pistolero¨ que sobrevivió hasta que su autor
decidió trasladarse al Chaco donde permaneció hasta el fin de sus días.