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Eugenia Enchufols del Tot |
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Cuando Narciso Ibáñez Serrador decide recuperar «Un, dos, tres...» en noviembre de 1984, se da cuenta de que en la versión alemana del concurso («Sorprendente 7») no existe la figura de “Las Tacañonas” como parte negativa del programa. Así que Chicho se reúne con Las Hurtado y les dice que a partir de entonces dejará de contar con sus servicios para el «Un, dos, tres...».
Su sustituta sería Eugenia Roca, una sexta azafata impuesta por “alguien desde las alturas” a Chicho, que bajo el nombre de “Eugenia Enchufols del Tot” se encargaba de contabilizar el tiempo que invertían los concursantes en sus respuestas y que éstas fueran correctas.
Eugenia Roca se presentaba a sí misma de esta forma tan poética: “Mi padre era de Sevilla, mi madre de Pamplona, mi hermano nació en Madrid y yo en Barcelona”. Y es que su padre fue poeta, Antonio Graciani, el primero que introdujo el cine sonoro en España; su madre era una gran artista de la que heredó el nombre de Eugenia Roca.
Antes de entrar a trabajar en «Un, dos, tres...», Eugenia llevaba 40 años de actriz, debutando a los seis añitos en la película «El gato montés». Después de aquel largometraje, Eugenia trabajó en el terreno cómico en el Molino de Barcelona. Como curiosidad, podemos señalar que Eugenia era “biviuda”... porque había enviudado dos veces.
Narciso Ibáñez Serrador conoció a esta actriz a través de un programa dramático de televisión titulado «Yo robo, tú estafas, él chantajea y, además, un muerto», y le gustó tanto el papel de mala que hacía que decidió que sería perfecta para la parte negativa del nuevo «Un, dos, tres...».
Pero dos días antes del debut de Eugenia Roca, Ibáñez Serrador llamó al plató a Las Hurtado y les pidió que estuvieran presentes durante la grabación del primer programa de su suplente. Poca gracia les hizo a Las Hurtado la petición de Chicho, pero en atención a lo que había supuesto para ellas trabajar en «Un, dos, tres...» accedieron. El día de la grabación, Ibáñez Serrador comunicó a Las Hurtado que se había equivocado, que su sustituta nunca triunfaría. “¡Pero, si todavía no se ha grabado ningún programa!”. “Sé que no funcionará. Ya se están construyendo vuestros podios de “Tacañonas” y en unas semanas volveréis al programa”.
Las Hurtado pidieron a Chicho que mientras se incorporaban como “Tacañonas”, les dejara participar en la subasta. El prestigioso aceptó y las tres hermanas hicieron famosa aquella muletilla del “Hala vamos, hala venimos”.
Cuando finalmente se construyeron los podios de “Las Tacañonas”, Las Hurtado volvieron con sus famosos personajes acompañadas de un particular ser: el Antichollo, la mascota negativa del programa... Eso fue en el programa dedicado a Montecarlo años 20 (14 de diciembre de 1984).
...Y el personaje de “Eugenia Enchufols Deltot” pasó a la historia del «Un, dos, tres...», y Las Hurtado vivieron su época más esplendorosa en el concurso: triunfaban en las preguntas como “Tacañonas” y en la subasta con su “Hala vamos, hala venimos”.
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