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«Un, dos, tres...» 

La mecánica del concurso

 

 

    

    

 

 

 

 

 

 

La mecánica del «Un, dos, tres...» era tan sencilla como completa. Cuando a Narciso Ibáñez Serrador le encargaron en 1972 hacer un concurso, éste estudió las distintas fórmulas de concursos hasta entonces conocidas y descubrió que tan sólo eran tres:

  • Concursos de conocimientos y de cultura general

  • Concursos de pruebas y habilidades físicas

  • Concursos de pruebas psicológicas

 

¿Tres tipos de concursos: uno, dos, tres...? Pues «Un, dos, tres...», ahí estaba el título. Y el programa se dividiría en tres partes bien diferenciadas:

  • La tanda de preguntas

  • La eliminatoria

  • La subasta

 

Sobre esta base, Chicho comenzó a incorporar detalles. De Argentina, concretamente del programa «Un, dos... Nescafé», importó la forma de contestar alternada, primero un miembro de la pareja y luego el otro. Introdujo la novedad de dedicar el programa cada semana a un tema diferente, que serviría de pretexto para los números musicales y los sketchs. Y, sobre todo, Chicho inventó algo que no se conocía hasta entonces: la parte negativa, unos señores que se encargaban de evitar que los concursantes ganaran dinero con su participación en el programa.

 

 

 

 

 

 

 

LA TANDA
DE PREGUNTAS

LA
ELIMINATORIA

LA
SUBASTA

 


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